Conocido como el “país de los viejos más viejos del mundo”, el valle de Vilcabamba, ubicado al sur del Ecuador, en la provincia de Loja, se detiene en el tiempo. Aun subsisten casas con tapiales (bloques de adobe), techos de teja, cafetales inmensos, huertos de vegetales y un sin número de flores; que se mezclan con los ancianos conocidos en América Latina “como los más viejos del mundo”.
Para los habitantes de este poblado, ubicado a 41 kilómetros de Loja, la capital provincial y a 1.500 metros sobre el nivel del mar, vivir 100 años no es ningún misterio. Secretos que parecen estar guardados en la tranquilidad del lugar y según sus habitantes, “gracias al agua alcalina que sale del Valle Sagrado.
Poblado que ostenta varios mitos que le pone en la categoría de pueblo especial, en donde el envejecer es sinónimo de “rejuvenecer”. Declarado como “Isla de Inmunidad”, este valle ha recibido a médicos, científicos e investigadores de todas partes del mundo, con el fin de averiguar los secretos de la eterna juventud.
Conforme al artículo: “¿Tiene Vilcabamba el secreto de la inmortalidad?”, las investigaciones médicas realizadas a los longevos afirman que la retina de los ancianos de Vilcabamba no se diferencia de la de personas de 45 años de la ciudad, el corazón y las arterias se encuentran completamente sanos, la flexibilidad y fortaleza muscular se asemeja a la de atletas jóvenes y es de admirar la integridad de los huesos y columna vertebral.
Partiendo de estos datos todos se dedicaron a buscar el secreto para llegar a los 100 años con tan buenas condiciones de salud, físicas y mentales, algunos resultados de las investigaciones consideran al agua del Valle Sagrado como la fuente de la juventud.
Ese es el caso de don Ernesto Carpio, de 99 años, viudo desde hace seis años de su esposa que vivió 84 años y el de Manuel Cano, de 89 años que aun conserva su familia por más de 70 años.
“Ahora ya no cocino porque me golpeé la pierna. Como en el salón de la esquina de mi casa”, dijo don Ernesto Carpio, mientras conversaba afanosamente con su amigo de todas las tardes, don Manuel Cano.
Don Ernesto Carpio que está acostumbrado al flash de las cámaras y a las entrevistas, porque es objeto de crónicas y reportajes de los medios nacionales e internacionales, contó que su padre vivió 103 años y que para él, el secreto de la longevidad está en vivir en el valle de Vilcabamba, porque es una tierra en dónde el aire y la vegetación es pródiga.
¿ Mi mamacita nos alimentaba con granos y con leche recién ordeñada”, responde don Ernesto, tratando de explicar la razón de llegar casi a cumplir su primer centenario, aunque alabó las bondades del café, el producto de exportación local que los lojanos se sienten orgullosos de sembrar y comercializar.
Mientras que Agustín Gallegos, quien pidió que no le digan “don”, ya que nunca se casó, su secreto para la longevidad está en tomar el agua del Valle Sagrado, ubicado en la colina que queda tras el río Vilcabamba.
“Todos los que vienen a Vilcabamba, siempre dicen que van a regresar a vivir en nuestra tierra y muchos “gringos” lo han cumplido”, contó Gallegos, que apoyado en un bastón caminaba a toda prisa por las calles céntricas del pueblo, aseveración que parece se dió cuenta y enseguida salió al paso diciendo: “No crea que soy “tullido” (lisiado de los huesos), lo que pasa es que me caí en la vereda de la casa”, acotó.
lunes, 21 may 2012
Última actualización:12:41:22 AM GMT










Semana de Up Fronts
Aún no hemos aprendido a convivir
Deterioro general (en Puerto Rico)
Enluta la Cámara de Diputados la Cultura de Paz en México 