Un día en la fiesta de aniversario de CRISOL (Coalición de Residentes Solidarios e Inmigrantes), en la casa de Angeles Dam, la vi cantar unos corridos mexicanos e inmediatamente le pregunté a Lucas Romero, coordinador del proyecto de jornaleros de El Palomar de Stamford Partnership, me cuente sobre ella, porque quedé gratamente impresionada de su voz y de su manera de tratar a sus compañeros.
«Es una mujer que todo el tiempo está ayudando y a la que se la puede decir sin ningún recelo que preste la mano en lo que sea», me contó Lucas, declaración que Olga de manera tácita me repitió, el momento que me confesó que le gusta ayudar en lo que sea y en cualquier circunstancia.
«Ahora mismo asisto a las reuniones de CRISOL (Coalición de Inmigrantes y Residentes Solidarios), en donde se está procurando la creación del Centro de Jornaleros de Stamford, siguiendo el modelo del «Jale» de Mount Kisco», me indicó y mencionó nombres como Beatriz Chodosh, Eva Padilla, Ana María Badash; que a su juicio son estas mujeres las que están bien involucradas en el proyecto. «Que me disculpen a quienes no los nombro, pero ellos saben que soy mala para acordarme de sus nombres y apellidos, aunque si los veo personalmente, en ese momento me acuerdo quien es quien», comentó.
En cuanto a su pasión por el canto, en la noche en que cantó un repertorio de corridos mexicanos, consideré que había ensayado con Lucas Romero, quien a más de estar involucrado en el liderazgo de la comunidad, es un muy buen ejecutante de instrumentos andinos, percusión y guitarra.
A lo que Lucas me contó que no ensayaron ningún tema y que sencillamente Olga le pidió que le acompañara en la guitarra a cantar. «Le escuché cantar y le seguí con mi guitarra», aseveración que me volvió a sorprender. Porque el timbre de voz, el ritmo y la seguridad con que entonó esos temas, parecerían que fueron montados con mucha anticipación. A lo que Olga respondió con ingenuidad; que efectivamente, aunque no canta de manera profesional, siempre le ha gustado mucho la música y que en muchas ocasiones hasta le han dado dinero por interpretar corridos. «Es puro instinto musical, nunca estudié música, es algo que lo hago de manera natural», me dijo.
Olga que nació en Tiqizate, en Guatemala, vive en Stamford desde hace 9 años. Vino trayendo a una de sus nietas y decidió quedarse en búsqueda de un mejor futuro. Empezó limpiando edificios y luego cuidando niños, haciendo tamales y chiles rellenos y hasta reciclando botellas.
«El asunto es ganarse la vida honradamente y poder ayudar en la comunidad, porque no hay mejor cosas que seguir el mandato de lo que dice la Biblia: «Porque dando se recibe», finalizó nuestra conversación.










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