WESTPORT. Intentando entender y aprender con mayor detalle qué pasó el fatídico 11 de Septiembre del 2001, en el atentado terrorista perpetrado a las Torres Gemelas de New York, un grupo de niños hispanos y afroamericanos de quinto grado de la escuela Classical Studies Academy Bridgeport, observaban cada paso de la ceremonia en donde las autoridades del Estado y los familiares de las víctimas de Connecticut, honraron la memoria de los 157 residentes de esta área. Evento al que asistieron por haber donado las 200 flores que fueron entregadas a los presentes, como parte del símbolo de respeto a los mártires y sus parientes.
En el Servicio de Recordación, en la capilla de la playa Sherwood Island State Park, lugar en donde se levanta el monumento en honor a las víctimas del 9/11 que residieron en el Estado, los niños de la escuela Classical Studies Academy of Bridgeport, escucharon a cada una de las personas que ayudaron a oficiar la ceremonia y hasta vieron cómo en un momento del acto, la gobernadora Jodi Rell, derramó unas lágrimas.
“Yo no conocía a la Gobernadora Rell y estoy muy nervioso de verla personalmente”, dijo Anderson Colón de origen puertorriqueño, de diez años de edad, quien cuando pasó el ataque terrorista a las Torres Gemelas, apenas tenía un año de edad y solamente sabe sobre el violento hecho solamente por lo que ha ido aprendiendo en la escuela y lo que sus padres cuentan sobre el tema.
Para romper el nerviosismo de los niños, la Gobernadora Rell se acercó personalmente a ellos en compañía del legislador, Jim Himes, quien – rompiendo el hielo- en español les dijo: “¿Cómo están niños?. Muchas gracias por las flores que trajeron en este día y es muy bueno que ustedes también honren a nuestros héroes”. A lo que los pequeños le quedaron mirando admirados.
Lee Pacheco, nacido en Bridgeport, pero de padre mexicano y madre salvadoreña y Jacob Vargas, puertorriqueño, dijeron a este semanario, que las flores fueron donadas por los padres de familia del quinto grado de su escuela, como parte de un programa comunitario que se realiza en su centro escolar.
“Mi mamá y mi papá dieron diez dólares cada uno para ayudar a comprar las rosas blancas”, respondieron inocentemente Lee y Jacob, mientras esperaban el turno para dar sus condolencias a la Gobernadora Rell, quien estrechó una a una las manos de los presentes, en señal de tristeza por la muerte de sus constituyentes y a nombre del pueblo de Connecticut.
Ya en la ceremonia de apertura, Brian Mattiello, a nombre de los familiares de las víctimas, recordó la memoria de varios de los familiares, víctimas del 9/11, en tanto que el reverendo Rabbi Alysa Mendelson, del Templo Israel de Westport, trajo un pasaje bíblico, tratando de entender el mensaje de la muerte y la eternidad.
Rell, por su parte, honró la memoria de los caídos y seguido a esto, los familiares de las víctimas, leyeron uno a uno los 157 nombres de las mártires del fatídico 11 de septiembre del 2001.
Posterior a esto, las autoridades se dirigieron al monumento que se levanta en honor a su memoria, a orillas de la playa y empezaron a colocar una a una las 200 rosas blancas que los niños de la escuela de Bridgeport Classical Studies Academy, trajeron.










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