Querida Tía: Le escribo desde la gloriosa república de Rocky Hill que es más entretenida que el aburrido pueblo de Wethersfield donde vive la tía de mi amiga que me dijo que allí el periódico local se fue a ajuste no por la crisis financiera, sino porque no había noticias.
Yendo al caso, le diré que con mi esposo que se llama Gilberto y que está retirado del servicio postal, nos alegrábamos viendo el programa “Doce Corazones” con esta simpática muchacha Penélope que tiene más muslos que Maradona.
Al principio Tía, nos encantaba ver a la juventud conociéndose, haciéndose ojitos, enamorándose, y al final las nenas eligiendo a su príncipe azul que tenía la opción de aceptarla o no. El programa, con la excepción del pesado de Edward, se veía decente y lo pasábamos brutal.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte el show se ha puesto muy fresco ya que hace como un año, las nenas llegaron luciendo unas minifaldas más cortas que el frenillo de la lengua y no se sabía si la falda era en si una blusa larga con flecos, o una bufanda. Después vinieron los jeans short pants “muestra nalgas” y allí mi Gilberto comenzó a exaltarse, a sudar, le subió la presión y el azúcar, y a mirar con demasiada atención la carne.
No paso mucho tiempo hasta que la Penélope inventó unas cabinas transparentes donde una pareja debía intercambiar la ropa, es decir, él muchacho se viste con la ropa de la nena y la nena con la ropa del nene. Por unos momentos la tele audiencia puede ver a la nena en pantaletas y al nene en calzoncillos lo cual yo lo encuentro cursi y chabacano.
Posteriormente, inventaron lo del tubo donde las nenas se refriegan eso y los tipos le gritan que se encuclillen para que la nena les saque fotos. ¿Usted me entiende?
Finalmente, querida Tía, aparte de las bobadas y los enredos que habla el mentalista/cartomántico demente del Edward y que hacen menos sentido que un presupuesto escolar, ahora las muchachas que se ven demasiado sonrientes y con tatuajes hasta en las axilas, salen en pantaletas y los tipos en traje de baños.
A este punto yo le he prohibido a Gilberto que vea el programa al que le llamo “Doce Pantaletas,” ya que está muy escandaloso y esta mujer la Penélope se ha puesto demasiado sinverguenza y con minifalda parece futbolista. Por un tiempo suspendió los besos con la sin hueso (la lengua), pero ahora nuevamente las cámaras se concentran en las succiones atómicas.
Gilberto me ha dicho que yo exagero, que se está tomando sus pastillas para la presión, y quiere volver a ver 12 Corazones, pero yo le he insistido en que veamos Caso Cerrado con la Dra. Polo donde no hay tanta poca verguenza y al menos una aprende algo, aunque ella cuando grita pone a la gente nerviosa. ¿Qué piensa usted?
Linda
Respuesta
Linda:
Ya me habían llegado unas cartitas, faxes, y E-milios quejándose de los programas del Gordo y la Desnutrida, y del cabezón de Don Francisco donde ahora tiene también bailando regetón a unas nenas que salen a bailar con tanga con hilito.
También hubo quejas con lo de la Penélope ya que el sentido original del programa como dices tú, era romántico e ingenuo; pero se ha ido transformando en una sarta de enfoques de las cámaras concentrado en la región glútea de las nenas, excesos de fricciones en el famoso tubo, provocaciones de bailarinas exóticas, y más sabidas que estas tipas que cobran por hora.
Mi amor, lo que me dijo un experto en comunicaciones es que los rating son una amenaza constante para la sobre vivencia de los programas de televisión y que por eso la violencia de “al Rojo Vivo,” los bochinches de la Comai, y las escenas eróticas de Doce Corazones, alimentan a una audiencia que busca el escándalo, y que con esta verdadera adicción a la procacidad, la chabacanería, y el vacilón; hacen aumentar las preferencias de la tele audiencia.
El asunto está en que es lo que significa en la actualidad en concepto del “entretenimiento” y los programas así llamados “humorísticos” que están llenos de mal gusto. Allí tienes “De Locura,” donde les hacen a las artistas de telenovelas mexicanas y boricuas, bromas más pesadas que un discurso de la Palin.
Este programita habla muy mal del concepto del humor de los muchachos venezolanos que ya con Hugo Chávez no requieren tener más cómicos. Este presidente además de contar chistes; canta, amenaza, y les dedica a las colegas presidentas esa canción que se titula “Perfume de mujer” que odiamos las feministas.
En conclusión querida amiga, no hay muchas opciones; pero les recomiendo que traten de comprar los DVD de Cantinflas. Tin Tan, Resortes, y de Tres Patines y la Tremenda Corte, donde todavía se ven un humor sano e inofensivo.
Si quieres que tu marido no se ponga cariñoso, no le dejes ver Doce Corazones, pero te aseguro que comenzará a buscar en el Internet los sites llamados “Mulata mami Cucurucú,” “Latina Kaliente Woow 2009,” “Muévelo, muévelo chamaca,” y otras sandeces con las que se alimenta la estulticia humana y los ociosos en los municipios.
Saludos a Gilberto, y lo siento, hay cosas como las cuestiones de los contratos de obras públicas que nadie las puede controlar.
Tu tía Julia












