¡Estamos en cosecha de refugiados!No se trata de ese tipo de refugiados que se embarcaron en Europa huyendo del hambre y la intolerancia, para buscar nuevas oportunidades en América.
¡Estamos en cosecha de refugiados!
- ¡Aquí en mi casa no me vengan a “filubustear”! – gritó la tía Filomena.
¿Filibustear?

Primer día: qué linda la nieve.
Segundo día… ¡Mi madre! ¡Qué cantidad de nieve!

Mientras no conectemos el mejoramiento de la economía con la reactivación del empleo, seguiremos más desconectados que un teléfono de pedal, con un celular de manivela.

Eso de llegar a las 500 nada tiene que ver con mi conteo de glóbulos rojos, ni pienso correr las 500 Millas de Indianápolis.