Durante los 30 años que llevo trabajando en el campo de la psicología y la consejería he tenido la oportunidad de compartir con muchas personas, tanto clientes como amigos, los efectos de las tensiones acumuladas y cómo éstas afectan nuestra vida. Nadie puede escapar de los síntomas ni de los efectos de la tensión nerviosa.
La tensión nerviosa o “stress”; (anglicismo por el cuál es más conocida) afecta indiscriminadamente tanto a hombres, mujeres, de todas edades, nacionalidades, razas, aún a los niños. Muchas veces no encontramos un “escape” adecuado y refugiándose en cosas como el alcohol o drogas, siendo a veces el factor precipitante en el desarrollo de enfermedades cardiacas, alta presión y fármaco dependencia entre otras.
Pero hay buenas noticias.
Primero; no siempre las tensiones son “dañinas”. La reacción neuropsicológica producida por nuestro sistema nervioso central en medio de una situación de peligro responde en primera instancia a nuestro instinto de conservación. Estamos diseñados para responder con una habilidad y rapidez increíble en momentos en que nuestra vida se vé amenazada.
Segundo; cierto nivel de tensión es saludable para el funcionamiento adecuado de nuestras vidas y para nuestras relaciones. Cuando nos levantamos en la mañana y tenemos que decidir que ropa usaremos y para tomar esa decisión necesitamos saber si ese día lloverá, si hará mucho frío o si será un día de calor.
Cada experiencia en el día está saturada por distintos niveles de tensión. A continuación estaremos ofreciendo unos consejos, recogidos de la experiencia que tal vez puedan ayudarle a ser más sensitivo a los mensajes que nos advierten cuando un poco de tensión es demasiada.
Escuchar a su propio cuerpo
Todos tenemos un maravilloso y complejo organismo. Nuestro cerebro capta y responde a las señales producidas por los distintos órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Reacciones químicas hacen disminuir o incrementar la segregación de hormonas que están íntimamente relacionadas con la tensión nerviosa. El acumulamiento excesivo de la tensión en el cuerpo puede resultar en serios disturbios físicos tales como asma, desórdenes gastrointestinales, desórdenes de la piel, acidez estomacal, aumento o pérdida del apetito, entre otros.
Escuchar a su cuerpo le puede ayudar a conservar la salud y reducir sus gastos médicos. Ejercicios como el correr bicicleta, trotar, caminar, aeróbicos y natación son ejercicios que se pueden hacer mientras se disfruta de buena compañía.
Escuchar a sus Emociones
Depresión, ansiedad, pérdida de la esperanza, cambios drásticos en el temperamento, coraje y el estado de ánimo son sólo algunos de las reacciones de tipo emocional producidas por la exposición o acumulación excesiva de tensión. Conflictos no resueltos, amargura que guardamos a causa de deseos de venganza reprimidos, desarrollo de una pobre autoestima y un sentimiento exagerado de impotencia pueden resultar del manejo pobre o ineficiente de las tensiones.
Vivimos en una sociedad muy agitada, muy demandante, y muy cambiante. Una sociedad en donde no se puede sufrir. No hay cabida para el dolor y el sufrimiento. Y los que por una razón u otra no pueden vivir a la altura de esta expectativa, se sienten derrumbar en su ser interior. Afortunadamente, en estos tiempos se han descubierto formas y maneras de tratar y hasta de curar muchas enfermedades que hasta hace unos pocos años atrás era impensable que esto se pudiera lograr.
La depresión y su tratamiento
La Depresión es una enfermedad considerada por algunos expertos como una enfermedad incurable. Es decir, una persona a la que se diagnostique con una Depresión Mayor, ésta se podrá tratar y la persona puede lograr un estado de remisión (periodo de tiempo en que no se manifiestan síntomas de ninguna clase) hasta por un par de años. Pero al cabo de un tiempo la persona comienza a dar signos de descompensación y los síntomas de la depresión vuelven a aparecer.
En este contexto es que comenzamos a ver la prescripción de medicamentos para la Depresión, como una de las formas de aliviar los síntomas de ésta y/o para prevenir los síntomas de la misma. Los medicamentos son muchos y variados. No mencionaremos nombres de medicamentos antidepresivos por que no deseamos analizar, comparar o promover los mismos. Nuestra intensión es que nuestro amigo(a) lector(a) pueda conocer el uso, efectos positivos y negativos de los mismos.
Los antidepresivos por lo general son muy efectivos, pero no milagrosos. Nunca podrán ir más allá del potencial que tienes para recuperarte. Los medicamentos no cambian a nadie, sólo te alivian los síntomas que impiden la manifestación libre y espontánea de lo que eres tu como persona. Si desea saber cual es el mejor antidepresivo para usted, averigüe si hay o hubo alguien en su familia tomando estos medicamentos alguna vez. De contestar en la afirmativa, con toda seguridad su médico le recetará el mismo a usted. ¿Por qué? Porque si este medicamento fue efectivo en su familia, con toda probabilidad lo será en usted. Es la mejor manera y de menos riego para un médico que receta a un paciente este tipo de medicamento por primera vez.
Si el medicamento es efectivo en usted, esto no es necesariamente una señal de que todo va bien. Algunos de estos medicamentos son muy tóxicos y muestras para exámenes de sangre son necesarias para evitar “envenenamiento”. Tampoco es recomendable ver al médico sólo para recibir el medicamento sin recibir ninguna forma de supervisión clínica o participar de un proceso de psicoterapia. Es fácil acostumbrarse a la pastilla sin pensar que también es muy fácil hacerse adicto a éstas. Recuerde que estar en tratamiento médico es algo serio y en vez de tomar un rol pasivo por el contrario debemos ser más activos y envolvernos de lleno en el mismo por nuestro propio bien. Cuando nos sintamos asediados por las tensiones recordemos estos principios básicos y sencillos. ¡Yo creo que ellos funcionan! ¿Quiere tenerlos en cuenta la próxima vez que se sienta bajo tensión?








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