Querida Tía Julia: Primeramente le deseo un Feliz Día de San Valentín y espero que lo pase bien con su jebo, y que éste le haga muchos regalos ya que se los merece por sus buenos consejos y sugerencias al pueblo de Connecticut y al de sus alrededores.
Soy una chamaco sencillo y trabajador que me gano las habichuelas y las chuletas en un taller mecánico en el que soy el especialista de transmisiones automáticas, de las otras y de cualquier tipo de carro, menos de los Toyota que ya no trosteo por esto de que las personas aprietan el pedal del freno y el condenado carro acelera.
Yo no sé que van a hacer los japoneses, pero que tienen un problema, lo tienen y más grande que este lío de las personas que hacen votar a los viejitos por personas que ellos no quieren y los descubren los detectives. ¡Qué abuso!
Bueno, el punto es que tengo una novia muy bonita que por detrás y de lado se parece a la Jennifer López, así es que imagínese la suerte mía. Debo competir en cada baile con muchos moscardones que quieren clavarle la lanceta, y perdone mi forma de hablar, pero me refiero a la flecha de Cupido, es decir enamorarla y quitármela.
La conquisté porque soy bueno, cariñoso, simpático, hábil para contar chistes y charlar. Físicamente dicen que tengo un perfil como el de Juan Gabriel, pero mis ojos son negros y profundos como la profundidad de la noche. Tengo un carro deportivo arreglado para correr a 100 millas por hora, con asientos de cuero de pantera, y todos los juguetes adicionales que usted se imagina, incluso los calentadores de asientos para calentarle las nalgas al chofer y a la pasajera en periodo de invierno.
También con mis chavitos me hice de un condominio chiquito, aunque debieran decirle condemonio porque cobran más que el diablo y al final uno paga el triple. La cosa es Tía es que mi jeva tiene gustos caros. Ella no va a cualquier restaurante y me ha dicho claramente que no le gustan los lugares con comidas estilo bufette porque eso es de gente pobre o dura y cada vez que salimos, la invitación me sale por unos cien billetes. Pero eso no importaría mucho porque a mi me gusta ir a los restaurantes del Blue Back Square en West Hartford donde a veces he visto al Chino, que aunque nos criamos en el mismo barrio ya no me reconoce. En esos tiempos le decíamos cariñosamente “móculo,” y si no me cree pregúnteselo ya que se va a reír mucho.
El año pasado para San Valentín le regalé a mi novia una pulsera que me costó $900 billetes que todavía estoy pagando ya que tengo crédito en una joyería del Mall. Para su cumpleaños que es en octubre la llevé a Nueva York y la gracia me salió como por $500 pesos. Para Navidad le regalé un perfume importado de $250 y una bufanda exclusiva que me hizo subir la cuenta como a $600. Para el día de Los Reyes, me dijo que estaba acostumbrada a recibir regalitos ya que para ella los “detalles” son muy importantes.
Le tuve que comprar unas pantallas de oro con lo que mi cuenta en Michael’s ha subido demasiado y para pagar deberé poner $200 de aquí al mes de agosto. Cuando le he hablado de formalizar, como que no toma la cosa en serio y me dice que le demos tiempo al tiempo y ya ha pasado más de un año.
Ahora ya me insinuó que para San Valentín quiere una sorpresa y yo no sé ya que hacer ya que todo son chavos y chavos. Hablé con mi hermana y me dijo que la tipa era una afrentá ya que nosotros no somos casados y que aunque tenemos ya confianza se está aprovechando de que yo estoy enamorado de ella.
Ahora lo que yo quiero es casarme, pero soy tímido, sonrío ahora con la risa del payaso, y no encuentro las palabras. Tampoco quiero seguir gastando mis chavitos inútilmente ya que después que uno pelea y se acaban los noviazgos, las jevas de ahora no devuelven los collares, los anillos ni las pulseras debido a lo difícil que está la situación financiera.
Si continúo como hasta ahora gastando aunque no estamos comprometidos, entraré en deudas grandes y yo gano chavos, pero no tantos.
Por favor dígame que hacer.
Carlitos de Cidra
Respuesta
Mira Carlitos de Cidra:
Leyendo tu misiva no sé los impulsos eléctricos en las neuronas están en cortacircuito y se te escapan los pollitos, tu cerebro lo tienes conectado con el duodeno, o Cupido en vez de clavarte una flecha en el motorcito llamado corazón, te incrustó una jabalina de las que usan para casar pulpos bizcos.
Realmente noto que estás muy enamorado y llegando a un punto en esta relación curiosa en la que definitivamente debes conversar con tu adorada y plantearle algo muy sencillo, pero a la vez extremadamente importante para probar sus sentimientos. Así saldrás de la duda acerca de sus intenciones: o te está sacando chavitos creyendo que eres un acaudalado gallero o productor de videos porno, o está solamente disfrutando el momento en estos tiempos en que la gente no hace regalitos caros y almuerza en Wendy por lo del lío del desempleo.
Te recomiendo que la invites al concierto del Amor que brindarán los Panchitos que es este conocido trío que se llamó los Panchos.
Ellos tocarán para San Valentín melodías de amor en un concierto cargado de vibraciones sentimentales y así, después del espectáculo que se efectuará en el Saint Joseph College la próxima semana, la invitas a servirse un champagne y a probar canapés con caviar y aceitunas granadinas a uno de los restaurantes caros de West Hartford y le hablas.
Para ayudarte, te envío un pequeño libreto que debes memorizar y espepitarlo sin inhibiciones o complejos ya que en esto se te va el futuro, como decía el gran Aristóteles cuando jugaba al topo con Parmenides.
“Mira mi amor, quiero decirte algo, que quizás no esperes, ¿doloroso tal vez? Escúchame, aunque te duela el alma, yo necesito hablarte y así lo haré.
Nosotros, que nos queremos tanto y que desde que nos vimos amando nos estamos. Nosotros, que del amor hicimos un sol maravilloso romance tan divino. Nosotros que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más. No es falta de cariño mami, te quiero con el alma, te juro que te adoro, y en nombre de este amor y por tu bien (y el mío) te digo Adiós.”
Te mantienes cool y allí mismo estudias su reacción. Si te responde, “que le vamos a hacer Carlitos,” la dejas en su casita y le dices que la verás en la próxima vida como a las tres y media de la tarde. Si se le aguan los ojitos y con una voz quebrada por el amargo llanto te pregunta “¿pero porqué papi?,” podría haber algo más allá que el mero interés.
Como están las cosas ahora contigo sin lograr un compromiso ni ná, este asunto te está consumiendo y saliendo más caro que un préstamo de estudios y debes pensar ya en tus 32 años que no pasan en vano como decía Marco. Quizás tu JLo lo que desee es solo seguir vacilando y consiguiendo regalos caros. Quizás realmente te quiere y eres solamente tú el zángano que se pone a regalar cosas caras como si fueras contratista en Hartford. Haz lo que te digo y saca pecho.
Saludos y suerte Romeo Cidreño.
La Tía







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