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Bebés: claves para un buen sueño

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Para que los bebés puedan reposar de forma óptima, los expertos indican que no deben dormir ni de costado ni con su pecho apoyado sobre el colchón: la mejor posición para que el sueño del recién nacido sea tan apacible como seguro es con su cabeza mirando hacia arriba.

'Dormir como un bebé'. Esta expresión que se emplea como sinónimo de  un sueño tranquilo, saludable y reparador es el ‘sueño’ –y nunca mejor dicho- de muchos adultos estresados por la crisis y el vertiginoso ritmo de vida modernos. Pero, ¿cómo debe dormir un recién nacido para estar libre de riesgos?.

Los médicos pediatras estadounidenses han aconsejado que los bebés de hasta un año de edad duerman boca arriba para evitar el síndrome de la muerte infantil súbita (SMIS). También han recomendado que los pequeñines duerman en un 'moisés' (cestillo ligero con asas que sirve de cuna portátil) con un colchón firme y en el mismo cuarto que sus padres.

Estas recomendaciones las recoge una guía de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), que  ya aconsejó en 1992 colocar a los recién nacidos en cualquier posición que no fuera boca abajo para prevenir el SMIS.

Ahora, un nuevo estudio difundido en una reunión de la asociación en Boston, recomienda que los bebés duerman completamente boca arriba, si bien algunas siestas diurnas pueden ser boca abajo siempre que las supervise un adulto.

Las recomendaciones de la AAP, para garantizar un ambiente de sueño que reduzca el riesgo de muerte súbita, ahogo, compresión y asfixia, también incluyen retirar los objetos blandos, como almohadones o peluches, y las sábanas o frazadas sueltas en la cuna o moisés, y evitar que los bebés duerman habitualmente en dispositivos de posición sentada, como asientos de coches y cochecitos de paseo. Tampoco deberían dormir en una cama de adultos, donde podrían sofocarse sin que lo adviertan sus padres.

El SMIS también llamado Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) o 'muerte en la cuna’, porque la mayoría de los casos se producen allí, es la muerte repentina de un niño o niña de menos de un año, cuya causa no puede ser explicada tras una minuciosa investigación que incluye autopsia, examen del lugar del deceso y revisión de la historia clínica, según la Asociación Española de Pediatría (AEPED).

MÁXIMO PELIGRO: ANTES DE LOS 6 MESES.


Según la AEPED, el período de mayor incidencia del SMSL es entre un mes y un año de edad, la mayoría de los casos se registra entre el segundo y el cuarto mes de vida, y el 90 por ciento de las muertes se producen antes de los seis meses. Después el riesgo comienza a disminuir.

Según la AEPED, se conocen diversos factores de riesgo que aumentan el riesgo de SMSL: poner al bebé a dormir boca abajo, ponerlo a dormir sobre una superficie blanda, arroparlo excesivamente al acostarlo, el hábito de fumar de la madre durante el embarazo, la edad materna muy joven, la prematuridad y/o el bajo peso del bebé al nacer y el sexo masculino del niño.

El uso de chupete en el momento de dormir es otro de los factores protectores contra el SMSL, según la AEPED, que aclara que la creencia de que este adminículo podría interferir con una lactancia materna adecuada, ha sido desmentida por estudios científicos recientes, que descartan que el chupete disminuya la duración del amamantamiento.

Según el doctor Salvador Pertusa Martínez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, en Alicante (España) “el peligro de muerte súbita se reduce en gran medida, acostando al lactante boca arriba. El primer estudio sobre el tema se realizó en Nueva Zelanda y desde entonces se han llevado a cabo investigaciones similares en otros países que han arrojado resultados similares”.  

“Los médicos creíamos que si el lactante dormía boca arriba, podía llegar a asfixiarse puesto que no tendría fuerza suficiente para girar la cabeza si aparece el vómito. El peligro de asfixia por aspiración de vómitos, fue la principal causa para aconsejar la postura hacia abajo. Se ha demostrado que esta posición resulta más peligrosa para el lactante dormido”, explica Pertusa Martínez, en el portal médico ‘netdoctor’ (www.netdoctor.es).

Según este médico, que ha revisado la información de diversos expertos en pediatría, nadie sabe a ciencia cierta las razones por las que la postura boca arriba es la más segura durante el sueño”, aunque hay varias teorías, por ejemplo que “cuando el niño duerme boca abajo, la cara está tan cerca de las sábanas que el aire respirado no se renueva y no le llega suficiente oxígeno”.

Otras posibilidades son la asfixia del niño al dormir boca abajo sobre un colchón demasiado blando y mullido, como los de agua, o que al dormir apoyando la cara en el colchón, determinados microbios podrían entorpecer la respiración del bebé, según opinan los expertos.


Eugenio Frater.
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