En “La dama de hierro”, la actriz Meryl Streep encarna a la polémica Margaret Thatcher y tiene todas las papeletas para hacerse con dos de los premios más importantes para una intérprete: el Globo de Oro y el Óscar. Pero no parece que pierda la serenidad esta estadounidense de 62 años, madre de cuatro hijos y casada desde hace más de 30 años con el escultor Don Gummer.
A principios del pasado mes de diciembre, el Presidente de Estados Unidos recibió en la Casa Blanca a Meryl Streep para hacerle entrega de uno de los galardones culturales que concede el Centro Kennedy.
En la recepción, el presidente estadounidense destacó algunas de las características que han hecho posible que Meryl Streep se haya convertido en una especie de icono cultural: "Cuando un periodista le preguntó a Clint Eastwood por qué había elegido a Meryl Streep para protagonizar “Los puentes de Madison”, se encogió de hombros y dijo: 'Es la mejor actriz del mundo".
Y luego añadió: "Meryl ganó dos Óscares en cuatro años [1979 y 1982]. Luego cumplió 38 años, lo que, según entendemos aquí en Washington y según Meryl, es la fecha de caducidad de las actrices de Hollywood. Ella recuerda haberle dicho a su marido entonces: 'Se acabó'. Es una suerte que su carrera no se acabara entonces".
Y es que Streep, perfeccionista y meticulosa, poseedora de una versatilidad legendaria, tiene una carrera portentosa, con más de 45 películas, 16 nominaciones a los Óscar
-presumiblemente una más con la de este año- y dos de estas estatuillas por "Kramer contra Kramer" (1979) y "La decisión de Sophie" (1982).
En el mismo acto, Robert DeNiro también elogió a su compañera con estas palabras:
"Un factor que reduce la media de triunfos de Meryl es que tiene que competir con Meryl Streep. Por ejemplo, tuvo que competir contra ella misma, y su interpretación en “Julie & Julia” (2009) acabó ganando a su trabajo en “No es tan fácil” (2009). Meryl tuvo una forma de perder muy digna".
Meryl Streep se ha vuelto a poner de moda por su interpretación del “biopic” “La dama de hierro”, en el que da vida a la exprimera ministra conservadora del Reino Unido entre 1979 y 1990, Margaret Thatcher, que se nos presenta en el filme como una anciana, solitaria y afectada por la demencia, que intenta recordar episodios de su vida.
Por este trabajo, Streep ya ha logrado el premio a la mejor actriz de 2011 que otorga el Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York. Además, la actriz nacida en Nueva Jersey será galardonada con el Oso de Oro honorífico en la 62 edición de la Berlinale, que se celebrará en la capital alemana del 9 al 19 de febrero; está nominada a los Globos de Oro y es favorita al Óscar a la mejor actriz.
En declaraciones a la Agencia EFE, la intérprete ha señalado que lo que le interesó del filme sobre Thatcher es que se trata de una mujer que está al final de su vida y sopesa las decisiones que tomó y el coste emocional que todo ello supuso: "No mucha gente tiene ese hierro, y la ironía del título (del filme) es que nadie es de acero. Todos lamentamos cosas. Al final de nuestra vida evaluamos el coste de las decisiones que tomamos, esa es la parte que me interesaba".
Streep, que afirma no compartir las ideas políticas de Thatcher, añadió que el filme le ayudó a valorar el "tamaño" de la hazaña de la política inglesa en un mundo dominado por hombres.
Lo que la actriz se proponía era mostrar "el final de la vida (de Thatcher) a través de los lentes de una mujer que rompió moldes (…), ver su vida a través de sus propios ojos al final de la misma, cuando ella hace su propio análisis, un análisis emocional del coste de las decisiones".
En “La dama de hierro", Streep imita casi a la perfección la voz de la famosa política conservadora y el movimiento del labio inferior. En su interpretación vierte toda la autoridad que hizo famosa a la política. Sobre qué es lo que podría tener en común con Thatcher, la actriz fue tajante: el carácter "implacable" de la política inglesa.
DE LA TELEVISIÓN AL ESTRELLATO.
Este fuerte carácter fue lo que le hizo ser siempre una persona activa que, proveniente de una familia acomodada, muy pronto halló su lugar sobre los escenarios. Estudió interpretación en Yale, y su trayectoria cobró solidez después de encarnar a la esposa de un judío perseguido por los nazis en la serie de televisión “Holocausto”.
Más tarde, despuntó en “El cazador” (1977), de Michael Cimino, en la que compartió protagonismo con John Cazale, el Fredo Corleone de “El Padrino”, quien fue su pareja durante siete años hasta la muerte de éste, aquejado de cáncer, en 1978.
Poco a poco, su carrera fue tomando notoriedad e importancia hasta convertirse en la de toda una estrella, con títulos como “Kramer cobntra Kramer” (1979), “La mujer del teniente francés” (1981), “La decisión de Sophie” (1982) y “Memorias de Africa” (1985), en la que encarnaba a la escritora danesa Isak Dinensen, un papel en el que revela todo su talento.
Otro drama romántico redondo fue “Los puentes de Madison” (1995), pero también se empeñaba en la comedia con “La muerte os sienta tan bien” (1992) o “El diablo se viste de Prada” (2006), el “thriller” en “Río salvaje” (1994), el drama en “La habitación de Marvin” (1996) y triunfó con el musical en “Mamma mia!” (2008), en esta ocasión a las órdenes de la misma directora, Phyllida Lloyd, que le ha dirigido en "La dama de hierro".
Siempre poseedora de una técnica extraordinaria, Meryl Streep ha tocado la tecla de multitud de personajes distintos y les ha sabido impregnar de verdad y de alma. A las puertas del que puede ser su cuarto Óscar, la actriz muestra la misma vitalidad que cuando empezó, ahora rodeada de sus cuatros hijos y sus nietos, fruto de una vida al lado del escultor Don Gummer -se casaron en septiembre de 1978-, con quien vive en una tranquila granja campestre alejada del glamur de Hollywood.
RICARDO ALBILLOS.
EFE-REPORTAJES.










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