sábado, 31 jul 2010

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La Voz de Conneticut

jSharing - JA Teline III

La iglesia debe aprender del terremoto en Haití

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Ha sido una tragedia de inmensa proporción  lo ocurrido en nuestro hermano país  Haití. Todos debemos unirnos para tratar de contribuir con esta nación. Sabemos que tanto el sector secular como el cristiano a nivel mundial han respondido en forma diligente y responsable.

Estamos conscientes de que un terremoto es un evento de la naturaleza el cual es imposible predecir.  Sin embargo, hasta cierto nivel, podemos controlar su impacto. Para clarificar mejor  este último comentario, solo debemos aludir  al terremoto de la misma magnitud ocurrido en el 1989 en la ciudad de San Francisco, California. En dicho terremoto solo murieron 62 personas y 12,000 quedaron desamparados. Pero en el reciente ocurrido en Haití han muerto más de 50,000 personas hasta el memento y la cantidad desamparados todavía se han podido determinar.

Una de las razones por la cual en el terremoto de Haití se han reportado cantidades desproporcionadas  de personas fallecidas y desamparadas es porque las estructuras de las viviendas no eran adecuadas. Es aquí donde el papel internacional tanto secular como eclesiástico hubiera sido un factor positivo, el cual hubiera podido evitar millares de muertos.

El factor principal que responde a la carencia de estructuras que pudieran haber  contenido  la fuerza del terremoto fue la extrema pobreza de dicho país. Y está documentado que otra razón es  el alto nivel de corrupción gubernamental existente. Es en este último  aspecto donde  la comunidad internacional ha  permanecido indiferente, y como consecuencia, el pueblo  ha pagado los costos de esta indiferencia

Tenemos que olvidarnos del viejo tabú de que la iglesia no debe intervenir con el gobierno. Sabemos que en muchas ocasiones los países se empobrecen porque los gobiernos no distribuyen los recursos en forma  justa. Y en muchas ocasiones son las administraciones gubernamentales las responsables de la creación de tal condición. La pregunta es, ¿cómo la iglesia puede intervenir en países  en los cuales se  reflejan  las ineficiencias gubernamentales y las injusticias? Ese sería el primer paso. De la misma forma en que las iglesias organizan ministerios para cubrir las diferentes necesidades humanas, de igual manera  podría crear y entrenar personas que desempeñen esas actividades eclesiásticas tanto a nivel nacional como internacional.

Si los fondos y las ayudas que  se han creado  para cubrir los daños causados por  el terremoto de  Haití, se hubieran recaudado antes de la tragedia, y se hubieran utilizado para asistir al gobierno en la implementación de niveles apropiados de estructuras de viviendas, se hubiesen minimizados los efectos  del telúrico.