sábado, 31 jul 2010

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La Voz de Conneticut

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Simón Vera y su colección de los Indios Taínos en Connecticut

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En un rincón del estado de Connecticut, en una ciudad llamada Winsted, reside Simón Bolívar Veras.


Un dominicano poseedor de una  extensa colección de pinturas y utensilios de los indios Tainos. En un día lluvioso este reportero  se trasladó a dicha ciudad para conversar con este hombre, inclinado a exponer todo aquello que se relacione con los indios Tainos y la cultura dominicana. De hablar  pausado y expresiones precisas,   nos cuenta que su pasión hacia la cultura de su país nació muy temprano en su vida.

Pero fue en el 1974 con la inauguración del Parque de la Cultura o Plaza de la Cultura en Santo Domingo, cuando su curiosidad se magnifico. La  plaza albergaba  la Biblioteca Nacional, el Museo del Hombre Dominicano, el Teatro Nacional y el Museo de Ciencias Naturales. En aquella ocasión dice Simón, trabajó  en el Museo de Ciencias Naturales, donde   descubrió que sentía gran satisfacción por los detalles encerrados en los Dioramas. Explica que los Dioramas son los nichos que encierran las figuras y artefactos en los museos.

 

 


Nos dice que la cultura Taina es romántica y bella. Aproximadamente 850 años antes de Cristo, los Indios Tainos se esparcieron desde las costas de Venezuela  hasta el Golfo de México. Y luego fueron trasladándose   a las Antillas. Expresa que es sumamente interesante  conocer  los valores y la determinación que tuvieron aquellos hombres y mujeres desde mucho antes del descubrimiento del nuevo mundo.

Explica  que fueron seres humanos muy diestros con sus manos. Ensamblaban y construían figuras y artefactos, los cuales intercambiaban con otras tribus en lo que actualmente se conoce como trueque.  Este  proceso de trueque  se desarrolla cuando una tribu o persona  que manufacturaban por ejemplo un vaso, lo intercambiaba con otra que cosechaban maíz, dice Simón solo para citar un ejemplo: «Los Tainos vivían una vida envidiable para nosotros hoy día. Ellos compartían todo lo que tenían, usando el sistema mencionado de trueque. Y nunca le faltaba nada porque al tener diferentes destrezas, lo que le hacía falta a una tribu, lo tenía la otra».

«Los Indios Caribe eran los mismos que los Tainos. Pero tenían unas creencias diferentes, y por tal razón, llevaban otro estilo de vida.» Explica que por motivo de sus creencias eran más difíciles de tratar y no se sometían muy fácilmente. Dicha ramificación de los Tainos creían en ciertos tipos de dioses que los impulsaba hasta a ser caníbales  Esto significa que si era necesario, comían gentes. A diferencia del Taino genuino,  utilizaban el trueque con menos disciplina.

Simón nos dice que los Indios Tainos eran muy amigables y hospitalarios y  que cuando los españoles llegaron, fue cuando se sublevaron por la crueldad e injusticias que estos últimos ejercieron hacia ellos. Relata que en un periodo de 6 a 10 años los españoles exterminaron cerca de  tres millones  indios Tainos, de una población aproximada de 3,500 en aquellos tiempos. Los Tainos fueron forzados a construir las calles y realizar todos los trabajos duros en la conquista del nuevo mundo. Como no estaban acostumbrados a realizar trabajos forzosos, morían y su población disminuía.  El primer cacique en rebelarse en contra de la injusticia fue Enriquillo, quien organizó a muchas tribus en la lucha contra los españoles. Cuenta que cuando la población india había sido reducida, los españoles se trasladaron a África en busca de africanos que continuaran la labor de trabajos forzosos.

 Dentro de la colección mostrada se pueden apreciar  muchas pinturas que fueron creadas por  Manuel Osorio, de quien dice era un hombre  muy dedicado a los asuntos culturales de la República Dominicana. «Manuel al igual que otros con los cuales compartió la cultura e historia dominicana,  se adelantó a su época. En sus obras se nota claramente que incluyen alimentos de la tierra tales como la yuca, auyama, batata. También sus pinturas resaltan los artefactos y objetos que utilizaban los indios Tainos  para su uso diario.

Nos dice que existen miles de palabras que fueron originadas por los indios Tainos. Algunas de ellas son tiburón, casabe,  maní, cajuil, bohío, ciclón.  Explica que por lo general en sus pinturas, Manuel Osorio ilustra los artículos que representan dichas palabras. «Es quizás en parte,  por ese motivo que se mantienen en el vocabulario dominicano»  

Dice con cierta emoción   que él, al igual que otros  ilustres preservadores de la cultura Taina  se han esmerado en preservar y exponer el  desarrollo de la cultura dominicana.  Cita a Alberto Bass, Bernardo Prass como parte de ellos.  De Ramón Osorio, hermano de Manuel,  indica que  se dedicaba más al estudio y preservación de las aves dominicanas.

Simón destaca su  agradecimiento a María González  de la ciudad de Torrington y a Mercedes Méndez, José Burgos y Víctor Díaz de Waterbury por su esmero e interés de adelantar el proceso de exponer nuestra cultura. Simón explica que los indios Tainos eran muy diestros en la alfarería. Por tal razón Manuel Osorio con frecuencia  ilustra en sus pinturas artículos que son productos de esa destreza.

«En realidad la historia de los indios tainos data desde mucho antes del descubrimiento de América. Alrededor de  850 años antes de Cristo existieron cinco  secciones en el territorio dominicano. Eran lo que actualmente conocemos como provincias o divisiones territoriales. Ellas eran Marien, Maguá, Caonabo, Guarionex y Mayabune. Estos nombres corresponden a los caciques que reinaron en las regiones que comprendían sus territorios. Pero la historia continúa aun mucho antes».    

Además de su esmero y conocimientos de  la cultura india Taina, Simón también posee una colección de pinturas que representan aves dominicanas. También  conserva artículos que han sido parte de la historia dominicana.

Finalmente  subraya   que  la  decisión de hablar  sobre  sus colecciones y la cultura dominicana  son para  llegar a los residentes de este país. Para mantener una conversación sobre lo que fueron los Tainos y otras facetas de la cultura dominicana, que le gustaría exponer en el futuro. También para que los dominicanos que residen en este país se sientan orgullosos de su bella cultura. «Tenemos un historial de hombres valientes, inteligentes y creativos que han contribuido al enriquecimiento  del mundo,» dijo. Cito a Junot Díaz, un dominicano residente en New Jersey maestro  en la ciudad de New York quien les da  clases a científicos en una universidad de dicha ciudad-  y quien fue ganador del premio Politzer por la publicación de su libro «THE BRIEF WONDROUS LIFE OF OSCAR WAO» en el 2008.