sábado, 31 jul 2010

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La Voz de Conneticut

jSharing - JA Teline III

“Para una paella legítima no vaya a Valencia, sino donde Pepe”

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Saludos amigos y compañeros de la comunidad de esta ciudad en conmoción.

Digo en conmoción no por el bochinche del padre Alberto que se graduó de macho y anda que se ríe solo en los programas de televisión; sino por los sinsabores y sobresaltos que están afectando diariamente a los empleados municipales. 

El ambiente en el 550 de la calle Main, está de cortarlo con una navaja ya que la tensión recorre como una brisa de aire invernal cada Departamento del municipio.  

¿A quién arrestarán ahora? se preguntan los muchachos como yo que lo que hacemos es trabajar, disfrutar de las ventajas de cada administración, gozar de las comidas gratis que algunos alcaldes ofrecen en el atrio municipal, y cuando se puede, usar una de las tarjetitas para desarreglos que un periódico local denunció y produjo un corre y corre en la alcaldía.

Hoy todo es distinto y con la ansiedad, no he tenido tiempo de ir al gimnasio donde a veces me encontraba a veces con Ed que ahora está muy ocupado buscando chavos para pagarle a un abogado que lo saque del lío con Costa.

Para pasar los sinsabores e incertidumbres que nos acarrea el destino; llevé a mi esposa y a mis hijos al restaurante de Pepe allí en Costa de Sol con ocasión del Día de la Madre.  

Nuevamente este restaurante de la avenida Wethersfield logró el primer lugar en el Hartford Advocate y en la revista Hartford, como el mejor restaurante de comida de la península Ibérica, comúnmente llamada España.  

Como de costumbre se nos pegó mi sobrino y la noviecita que comen sin inhibiciones, sobretodo porque saben que el que paga la cuenta soy yo.

En $242 con veinte centavos me salió la salida ya que se nos ocurrió pedir aperitivos entre los que se cuenta el delicioso queso manchego, el jamón serrano, que yo siempre rebajo con un vino blanco español; y los suculentos camarones al ajillo que prepara Javier, con ese pan delicioso cuyo único pecado es ser una porción tan pequeña.

Varias veces le he recomendado a Pepe que agregue al menú los tostones que le darían una tremenda proyección caribeña al restaurante que me dijeron se acerca a sus veinticinco años de existencia y que dada su popularidad, ha sido extendido y ampliado, tiene un salón para banquetes elegantes de quinceañeros de las hijas de los supervisores del municipio, una bodeguita de productos artesanales y culinarios de Galicia, y un barcito con un 75% de vinos españoles, y el resto franceses y chilenos. Afortunadamente no hay vino chino que es más amargo que una chuleta de goma.

Para ahorrar, insistí en que compartiéramos la paella familiar marinera que trae carne de pollo, trozos de ternera y mariscos.  Debo decirles y no es para echármelas, que en el pasado tuve la oportunidad de viajar a la madre patria, es decir España, y ni en Valencia encontré una paella tan buena como la que prepara Javier que estaba muy ocupado el Día de la Madre trabajando en la cocina.

El arroz está siempre a punto y únicamente lo supera el arroz con pollo que hace mi mamá allá en Santurce.

Para pasar el sabor de los mariscos, se me ocurrió pedir un arroz con leche, y mi familia solicitó los postres más caros, además del bajativo que pidió mi esposa para bajarle la grasa a la ternera.

Fue una jornada excelente, aunque noté la ausencia de conocidos políticos de la ciudad que parece que como están las cosas y con esto de los crecientes gastos legales, lo están tomando suave y evitan usar las tarjetas del municipio ya que los están velando y han pedido demasiado fiado.

Quiero comunicarles que felicito también desde esta modesta columna a los restaurantes “Comerío,” y “Piolín” que ganaron notoriedad como los mejores restaurantes en su especialidad en Greater Hartford.  Lo único que lamento es que no se le haya dado más reconocimiento al restaurante mexicano Monte Albán de la avenida Farmington donde las comidas no las recalientan en micro ondas y las hacen con productos frescos.

También felicito con todo cariño a los muchachos del Elbow Room también de la avenida Farmington, pero en West Hartford  que cuentan con una hermosa terraza que es el punto de reunión de la juventud que ama la cocina americana y que los jueves, viernes y sábados por la noche, si es que no hay precipitaciones fluviales, van allí a compartir y darse el palo en las alturas.

Hasta la próxima y les aviso si es que hubiese vigilia en la corte en Hartford para fines de mayo.