martes, 07 feb 2012

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La Voz de Conneticut

jSharing - JA Teline III

Restaurante “Fire Box” en la Broad

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¿Como estáis queridos comelones y cacheteros, amigos de los emparedados de pernil y devoradores impenitentes de alcapurrias y papitas rellenas? Les quiero decir que casi al llegar a la calle Capitol y por la popular Broad street, hay ahora un oasis para defenderse del calor y darse una fría o un vinito blanco durante unos almuerzos preparados por los prestigioso cocineros que sirven comida de las tres “B, es decir buenas, baratas y bonitas.”
Era un miércoles en que Hartford parecía un horno de repostería, cuando con José avistamos este restaurante que es parte de un proyecto de renovación que cuenta con un área para conciertos al aire libre, y un restaurante que tiene un aire de distinción y una atmósfera semejante a de cualquier lugar de Nueva York.
Como José parece que va a tener algunos problemas legales ya que fue mencionado ante el Gran Jurado por el caso ese que ahora quieren apelar, nos juntamos allí con su abogado, un señor lleno de sabiduría jurídica que sin ser de la práctica de Hubert Santos, defiende bien en los tribunales.
Después de los saludos acostumbrados, miramos el menú de almuerzos en los que notamos platos de precios razonables en un ambiente distinguido donde los mozos y mozas son atentos y no salen con cosas incordias o vulgares chirigotas.
Me llamó la atención el famoso “Grilled Four Mile River Farm Humberguer,” y lo solicité de inmediato con un vino blanco heladito ya que me sentía mas seco que saliva de momia.
José y el jurisconsulto pidieron la sopa del día que resultó una atractiva crema que daba gusto saborear con el buen pan que sirven en Fire Box y que en nada se parece a esos panecitos fríos y a veces hasta medio añejos de otros lugares que no se cuidan de estos importantes detalles de un pan caliente y de textura quebradiza como le gustan a Luis.
Como a mi me encanta el salmón, solicité a la simpática moza el “Citrus & Corriander-Cured Organic Salmon,” que venía acompañado de cebollita roja, vegetales, chinitas, y crema. El plato tuvo un valor de 12 dólares que yo consideré razonable, aunque les recomiendo que lo pidan no muy salado ya que sube la presión arterial de la gente gorda como yo y del otro Frank que ya anda por allí chavando el parto.
Si usted no quiere comer mucho ya que tiene que volver a su trabajo, le recomiendo el “Roasted Portobello & Tomato Sandwich” que contiene arúgula pesto (y que no apesta), tomatitos, hojas tiernas de espinaca, queso, y el pan de los seis granos que es mas nutritivo que la leche que tomaba el hijo de Popeye. ¡Todo esto por la exigua suma de 9 dólares!
También si es que usted invitó a la amiguita y no tiene muchos chavitos, quedará como rey invitándola a saborear el “Half & Half” por nueve dólares que incluye medio emparedado de pavo con una copa de la sopa de la estación que no tienen nada que ver con la estación de tren, sino con la del año. ¿Captan?
Todos los emparedados los sirven con papas fritas y vegetales surtidos.
Después que hablamos con el abogado que le dio buenas noticias a José, saboreamos los postres que están deliciosos y nos despedimos con otro vaso de vino blanco heladito y regresamos a la oficina mascando chiclet de menta.
Ustedes saben como la gente habla ahora de los empleados municipales.
Hasta la próxima y cuídense el hígado que como las madres, hay uno solo.


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JUAN DANIEL BRITO

Una colección de textos poéticos y narraciones en la que describe el efecto que tiene en la conciencia del escritor, el ser testigo de un momento en la historia del planeta en que todo parece concluir y cuando las palabras “definitivamente,” e “irreversible,” son rechazadas por las personas a través de múltiples mecanismos de negación; pero siguen presentes cada día a través de los intensos fenómenos sociales, espirituales, y ecológicos que sufre la humanidad.

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