“Acusaciones injustas al aguacate y la salsa Mexicana”
¿Cómo se encuentran hoy amigos comelones amigos de la morcilla y la vianda?
Escribo esta columna a pocas horas de la tremenda tormenta que pasó ayer sobre Connecticut creándome una ansiedad brutal que yo curé rápidamente comiendo chuletas tiernas, arroz blanco y una ensalada de langosta con aguacate.
El frescor de esta noche después de un día tormentoso, se asemeja a lo que pasa ahora en el municipio donde muchos andan muy silenciosos y alicadidos, mientras otros respiran más tranquilos después de años de temor ya que Matt se las traía y castigaba a cualquiera que no comulgara con las ideas del que les dije.
Con José, nos sentimos motivados para averiguar cual era este bochinche de las acusaciones en contra del aguacate y la salsa mexicana que los medios noticiosos dijeron provocaban intoxicaciones y diarreas infinitas. Así, nos encontramos con un amigo de la tierra de Villa a quien entrevistamos para aclarar las cosas.
Frank: ¿Pues mira mano y cuate amigo, cual es esta historia de la salsa mexicana que intoxica los intestinos y mantienen despierto con retorcijones en los intestinos?
Pancho: Pues vea mi cuate esas son mentiras y exageraciones y lo que pasa es que los gringos nos echan ahora la culpa por todo después de la ley maldita de Arizona que firmó esa gobernadora que esta más arrugada que acordeón mariachi. Ahora, de acuerdo a los blancos; somos invasores e intoxicadores de la gente a la que le encanta el guacamole y las enchiladas.
Frank: ¿Entonces esto de la salsa intoxicadora es más falsa que las aventuras del chupacabras?
Pancho: Pos si, y la virgencita de Guadalupe puede dar fe de que nuestra comida es preparada con productos frescos comprados el mismo día en el supermercado, que nuestros cocineros usan gorras, y que no reciclamos sobras.
Frank: Gracias Pancho por la información. Ahora me siento más tranquilo que gato de yeso.
Pancho: Andale, ándale Frank y jártate en confianza. Te veo en Chihuahua.
Así fue como dejamos al mariachi Pancho y nos dirigimos de inmediato al gran restaurante El Sarape localizado en el 931 Broad en Hartford, al frente de la corte juvenil y donde almuerzan con placer y confianza jueces, abogados, fiscales, y empleados.
El Sarape acaba de cumplir 12 años de vida en nuestra ciudad y que celebraron como se merece ya que hoy por hoy, es uno de los restaurantes más prestigiosos, cuentan con aire acondicionado en el verano, y han agregado más mesas y sillas.
Con la confianza con que nos inspiró mi amigo Pancho que es de Guanajuato, ingresamos al lugar y de inmediato José, que ya conocía este establecimiento comercial, pidió una especialidad de la casa llamada “Mole poblano” consistente en seno tierno de polla soltera con una salsa de mole famosísima en toda la región, más pan con mantequilla.
Para no ser menos, solicité a la simpática moza que tenia un marcado acento de Jalisco, tres quesadillas de pollo para comenzar, y “enchiladas de chipotle” a las que pedí con salsa “Diabolo de Durango” que quema dos veces, pero que a mi me encanta ya que me gusta sufrir.
Nos alejamos de El Sarape satisfechos y de nuevo, el cocinero Daniel que es mi tocayo, nos aseguró que si las salsas de las comidas mexicanas o el aguacate son cocinados el mismo día con productos frescos, no habrá bacterias ni problemas digestivos.
El Sarape se prepara para celebrar merecidamente el Día de la Independencia de México que se conmemorará el jueves 16 de septiembre. Seguiremos informando, y como les dije, visite tranquilo el municipio ya que todo está finalmente tranquilo.












Si lo vi, lo escuche o lo pude leer... te lo voy a contar pero que esto quede acá entre nos.
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