Por la puerta grande y ante su gran hinchada se despidió Miguel Calero, el arquero que por más de diez años les dio todo al equipo del Pachuca y a sus aficionados. Con el equipo tuzo, ganó cuatro títulos nacionales y seis internacionales.
Nació en Ginebra (Valle del Cauca), Colombia, el día 14 de abril de 1971. Su formación como arquero, la hizo en la Escuela de Carlos Portela (Q.E.P.D), de allí mismo nacieron otros dos arqueros importantes para el fútbol mundial como son Oscar Córdoba, ya retirado y Farid Mondragón, que aun milita para el Philadelphia Union, de la MLS (Estados Unidos).
Como anécdota importante y en sus inicios con la pre juvenil del Deportivo Cali, se dice que le anotaron tres goles, y dos de ellos fueron por debajo de las piernas, o como dicen los aficionados por la “galleta”, o por entre las piernas.
Fue un día inolvidable para él, y para todo el cuerpo técnico, porque decidieron apoyarlo y brindarle toda la confianza necesaria para salir de ese momento tan amargo.
De allí en adelante y con esos errores, se fue consolidando como uno de los mejores arqueros del fútbol colombiano.
En la escuela de Pórtela, se le recalco que los errores eran inevitables, y que el verdadero arquero, siempre emergía de los errores personales.
Sus primeros pasos como guardameta profesional, los dio en el Sporting de Barranquilla, equipo con el cual comenzó a mostrar todas sus cualidades y dotes de un excelente arquero. Calero, comenzó a mostrar seguridad, reflejos y la tranquilidad necesarios para ser un líder en el terreno de juego; además, mostró algunas locuras como las que hacia el mismo René Higuita, por eso se le conoce también, como “el Show” Calero.
En el año 1996, fue contratado por el equipo que lo vio nacer desde su adolescencia, el Deportivo Cali, y con ellos gano el sexto título, para el equipo verde, de la sultana del Valle.
Su excelente desempeño, lo llevó a las filas de otro equipo grande en Colombia, en el año 1998, el Atlético Nacional. Con el equipo antioqueño, además se pagó por primera vez en el rentado colombiano, una cifra millonaria por un jugador colombiano, fue algo más de un millón de dólares. Pero esta inversión valió la pena, como lo recuerdan los hinchas del Atlético Nacional, donde Migue Calero, dejó una huella imborrable por sus magnificas actuaciones y por los títulos de la Merconorte en 1998, y el titulo de 1999.
En el 2000, fue contratado por los dirigentes del equipo tuzo,y como se había vuelto costumbre en el arquero vallecaucano, se gano el puesto de titular, no solo por sus grandes condiciones como arquero, sino también por su carisma, liderazgo y mentalidad, todos estos atributos los mantuvo durante toda su carrera futbolística en el fútbol mexicano.
Sus mejores momentos con el Pachuca, y de su propia autoría recuerda estos:
“Hubo muchos partidos muy buenos, en especial las finales, sobre todo las que ganamos en el Volcán a los Tigres, el campeonato en el Hidalgo con América, en fin no quiero decir más porque todos han sido importantes”.
Pero uno de los momentos más especiales en su vida, fue el día 11 de agosto del 2002, cuando entro en los cañones del futbol mexicano, y también el primer portero del Pachuca, en anotar un gol de cabeza, y ese gol fue el empate ante los Jaguares de Chiapas, en tiempo de reposición.
Títulos con el Pachuca, en los once años:
395 partidos jugados, los torneos Invierno 2001, Apertura 2003, Clausura 2006 y Clausura 2007, así como en la Copa Sudamericana 2006, Súper liga 2007 y Copa de Campeones de CONCACAF 2002, 2007 y 2008.
En Septiembre del 2007, Miguelito sufrió una trombosis venosa, en su hombro izquierdo, de la cual se recuperó, pero que según los galenos, aún persiste la peligrosidad de esta enfermedad. El presidente del Pachuca, Jesús Martínez, destacó la profesionalidad de Calero, y lo calificó como el portero más ganador del fútbol local. También, resaltó sus cualidades fuera del campo ya que el colombiano ayudaba a distintas causas sociales.
Con la Selección Colombia, Miguel, participo en las eliminatorias a los mundiales de Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Fue suplente de Oscar Córdoba, en la Copa América de Colombia 2001, que gano el onceno cafetero. A sus 22 años de vida profesional, y cuarenta de edad, Miguel, le dice adiós al fútbol, en una plaza en donde recibió el calor, el cariño y el aprecio de una hinchada que lo ama y lo lleva en el corazón. Su figura alta y los coloridos uniformes, serán recordados por los aficionados de los tuzos. Un profesional en toda la esencia de la palabra. Los frutos de la Escuela Pórtela, se agotan, se apagan y solo quedan pocos, mejor dicho solo queda uno, y también esta cercano a su retiro Farid Mondragon.
Suerte Miguelito, y que en tu nuevo reto, sigas cosechando triunfos como lo hiciste debajo de los tres palos en Colombia, México y el mundo.








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