Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, Argentina. Hijo de don José Clemente Sarmiento y de Paula Albarracín, el deseo de aprender y enseñar se unieron en él desde muy joven; aprendió a leer de corrido a los cuatro años y empezó la escuela a los cinco. A los quince años fundó su primera escuela en la provincia de San Luis.
Este insigne prócer llegó a ser, debido a su múltiple obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de Latinoamérica: fue maestro, escritor, periodista, militar, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta ocupar la presidencia de la argentina.
Debido a su actividad periodística y su enfrentamiento con Rosas primero y luego con Urquiza, tuvo que exilarse varias veces a Chile. Finalmente su regreso a la Patria lo hizo como presidente de la república (1868-1874). Durante su mandato potenció la educación y luchó contra el caudillismo. Su obra literaria fue una constante lucha contra la ignorancia y la intolerancia. Civilización y barbarie es el elocuente subtítulo de su obra maestra: Facundo (1845), biografía del jefe gaucho Juan Facundo Quiroga. Ensayista notable: De la educación popular, 1849; Las ciento y una, 1853; Conflictos y armonías de las razas en América, 1883, una de sus mejores obras sociológicas. Cultivó la narración de evocación autobiográfica (Mi defensa, 1850; Recuerdos de provincia, 1850).
Facundo
Facundo se publicó en folletín en el Progreso de Santiago de Chile, donde Sarmiento se había exilado. Facundo es más que una biografía del caudillo, cuya memoria se propuso reprobar severamente para ejemplo de las nuevas generaciones: es una historia social, y civil de la nación en una de sus más graves crisis, y es también un libro de psicología individual y social, y hasta un tratado de sociología, todo ello mezclado en un desorden que no perjudica a la obra en si. El libro consta de tres partes. En la primera se describen el aspecto físico de la Argentina y los caracteres, hábitos e ideas que dicho aspecto genera. Luego habla de los tipos de hombres de la nación de aquella época, verdaderos modelos que el medio geográfico e histórico impone: el baquiano, el gaucho malo y el cantor que estudia individualmente con gran acierto y le inspiran las páginas más valiosas de la obra. Esta primera parte, mayormente descriptiva, termina con una interpretación histórica-sociológica, de la revolución de 1810.
En la segunda parte, casi totalmente narrativa, se presenta al héroe del libro, Juan Facundo Quiroga, y luego de contar su infancia y su juventud, abundantes en anécdotas, lo sigue en sus andanzas por la Rioja, Córdova y Buenos Aires, narrando las guerras civiles en que intervino, su prestigio creciente y las batallas de Tala, Rincón, La Tablada, Oncativo, Chacón y Ciudadela, para terminar con el capítulo Barranca Yaco, el más novelesco y apasionante de la obra, y donde se cuenta con magnífico e insuperable estilo la trágica muerte del caudillo.
La tercera parte, tiene el carácter de un panfleto político contra Rosas. En ella se añaden documentos y se enjuicia ácidamente al que en esos tiempos era el jefe todopoderoso del país. Las descripciones de Sarmiento están hechas con fina maestría, como en aquella que describe a su héroe Facundo Quiroga: «estatura baja, cuerpo fornido, ancha espalda, cuello corto, testa bien formada, cubierta de pelo espesísimo, negro y ensortijado; cara un tanto ovalada, barba espesa, crespa y negra; tez morena y una cabeza que revelaba la organización privilegiada de los hombres nacidos para mandar».
La vida de Sarmiento fue muy agitada. Llegado a Asunción del Paraguay en busca de descanso para su quebrantada salud, muere en dicha ciudad el 11 de setiembre de 1888. Se cuenta que falleció al cambiársele del lecho a su sillón de reposo, ya al amanecer, pues había pedido que lo acercaran a la puerta «para ver salir la aurora». Así culminaba la vida de este gran luchador y de este espíritu de excepción, a quien debe la Argentina gran parte del progreso espiritual y material que hoy disfruta.












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