Anteriormente se expu-so los orígenes del desa-rrollo económico, desde la aparición del Homo- sapiens hace millones de años pasando por la época neolítica. Se continúa con los tiempos previos del año 4000 a. C. cuando surgieron en Egipto comunidades bien organizadas como manifestaciones de una cultura agrícola. En este período los egipcios realizaron tres descubrimientos muy importantes: el calendario, la fundición de los metales y el alfabeto. Las observaciones sobre el desbordamiento periódico del río Nilo fueron las causas para el establecimiento de un calendario que junto con los estudios astronómicos subsiguientes constituyeron un adelanto cultural de gran magnitud.
El invento de la fundición de metales dio lugar a una verdadera revolución en esa época, ya que en las llanuras de aluvión del valle del Nilo la piedra era muy escasa. El cobre fue tal vez el primer metal conocido, pero no tenía la dureza de la piedra. Afortunadamente se descubrió el proceso de aleación con el estaño, el que produjo como resultado el bronce.
Es de resaltar que el arte de fundir representa gran cantidad de conocimientos de metalurgia y técnicas especializadas es por eso que la minería se convirtió en un oficio muy singular. Como era raro encontrar minerales en las llanuras, los mineros se instalaron en otras zonas que subsistían con el excedente de alimentos producidos en las regiones agrícolas, los agricultores a su vez, compraban los minerales. Este hecho condujo al desarrollo del transporte y de las comunicaciones, tanto por mar como por tierra, y a la necesidad de vigilar las vías de comunicación y dar protección militar a los viajeros y a las comunidades mineras.
Con el intercambio del excedente agrícola por materiales exóticos, los centros de población perdieron su auto suficiencia. El mercader, el funcionario, el soldado profesional, el trabajador especializado, todos establecidos en las ciudades, se hicieron más importantes o más poderosos que los agrícolas. Antiguamente los administradores de los centros urbanos eran los sacerdotes, quienes inventaron sistemas de escritura y de numeración.
Con la complejidad creciente de la vida económica, se complicó también la vida política y el sacerdote cedió al faraón la tarea de controlar el comercio. Como consecuencia surgieron los grandes imperios del Egipto antiguo, cuyas dinastías perduraron algo de tres mil años y que han dejado las pirámides como testimonio de su grandeza.
Un desarrollo comparable y casi contemporáneo tuvo lugar en las otras regiones del Cercano Oriente: los valles del Tigris, Éufrates, Indo y Ganges. En todas ellas se encuentran pruebas de civilizaciones muy avanzadas y complejas. Los detalles de su desarrollo son diferentes, tanto en la vida económica como en los sistemas políticos y religiosos. Se observan contrastes bien definidos entre los diversos productos de sus economías: cerámica, joyas y armas. El intercambio de productos manufacturados y de artesanos constituyó un gran estímulo al comercio del mundo antiguo y dio como resultado la difusión de una tradición cultural que se extendió con el tiempo hasta lugares más lejanos, como los países y las islas del Mar Mediterráneo. En oportunidades esta expansión fue el resultado de la guerra y de la conquista, y también, de la presión económica, cuando el hambre forzó la sumisión de una población pobre a otra más próspera.
En próximas entregas se tratará del mundo helénico y del romano y así sucesivamente hasta llegar a la época actual.












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