Dania Ferro nació el 12 de febrero de 1984 en Pinar del Río, la provincia más al occidente de Cuba. Comenzó como columnista oficial en el periódico Gaceta Tropical de Fort Myers, en el año 2005. Ha colaborado con varias revistas, semanarios y periódicos del sur de la Florida, donde ahora reside. Actualmente escribe para el semanario “Vista semanal” de Naples. Su libro, “Diálogo con mi corazón”, está a la venta en Amazon.com.
Dania, muchas gracias por concederme esta entrevista. Voy a empezar, como siempre, por la pregunta más complicada: ¿Por qué escribe Dania Ferro?
- Escribo porque quiero ser una gran escritora. La escritora más leída del mundo. De niña mi abuela siempre me regalaba libros. Y yo soñaba con conocer a cada escritor que leía; conocerlo personalmente, preguntarle cómo pudo escribir algo así de bueno, sentarme y conversar horas con él, hacerme muchas fotos con el escritor, fotos que guardaría luego de recuerdo como un tesoro. Lloraba al ver escrito sus nombres a colores en mis libros. Me imaginaba algún día así , con mi nombre escrito en la portada de muchos libros y me miraba al espejo y repetía mi nombre y mi apellido con emoción, con alegría, como si el hecho de que apareciera mi nombre allí en algún libro me diera mucha grandeza. Me diera la posibilidad de entrar en el corazón de todos. Y eso era lo que más deseaba y aún deseo: entrar en el corazón de cada lector, quedarme ahí a vivir para siempre con ellos. Que sean los seguidores de mis historias, de mis continuas batallas, mis cómplices directos. Por eso escribo, porque quiero ser una gran escritora; porque amo las buenas historias; porque creo que no sé hacer otra cosa mejor; porque cada vez que me regalan un libro, lloro.
¿Cómo descubres esa atracción por las letras?
-Te contaba que fue mi abuela la máxima responsable de que yo ahora ame y valore tanto los libros. Para mí un libro es el mejor regalo. Tengo un poema en mi libro que le dediqué a mi abuela y dice así: La espero segura en un rincón/ está de más la pregunta:/ qué me compraste?/ Con sus ojos/ de abuela insuperable/ me trae la alegría grande/ de un libro sabio.
Tu libro, Diálogo con mi corazón, es un poemario muy intimista, reflexivo, lleno de sensibilidad. ¿Te costó mucho -me refiero al proceso de creación- escribir este libro?
- Mi libro es un libro de poemas muy íntimo, muy adolescente. Son las experiencias de mis amores, de mis desengaños. Resume lo que yo consideraba que era (en mis pocos años) la vida. Le escribí algunos poemas nostálgicos a mi Cuba, a mi familia. Fui escribiendo y conservando algunas cosas. Luego escribí a varias editoriales, ninguna respondió, a ninguna le interesó publicarle a una joven de 20 años que nadie la conocía como escritora, que no había salido en Televisión, no tenía una buena referencia de ningún famoso. Me decidí entonces a escribirle una carta a Cristina Saralegui. Ella fue quien me ayudó a publicar mis primeros 300 ejemplares. El famoso pintor mexicano Quintín Prez (quien ha colaborado con otras portadas de importantes libros) fue quien trabajó en la mía. Yo le entregué una hojita llena de garabatos, porque nunca he logrado pintar ni una mariposa, y le dije: esto es lo que quiero. El me respondió: Vamos a ver lo que sale. Y lo que salió fue más de lo que yo pinté, imaginé, o pedí. Y no puedo estar más feliz con la portada de mi libro, la considero sencillamente bella y genial para mi gusto. Gracias al maestro y gran creador de la misma, Quintín Pérez. De modo que ya el libro estaba casi escrito porque fui recopilando mis poemas, mis historias, mis vivencias juveniles. No fue difícil el proceso de creación. Organicé y ordené bien rápido el cuerpo de “Diálogo con mi corazón”.
Háblame de tus influencias literarias. ¿A qué autor o autores sientes que le debes mucho?
- Influencias, ninguna creo yo. Me gustan muchos, pero no imito a ninguno. Muchos dicen que escribo parecido a José Martí y ya quisiera yo, es de mis favoritos, lo amo. Emily Bronte, Paulo Coelho, Jaime Bayly, Laura Restrepo. No sé, muchos, éstos sólo por mencionar algunos.
Tienes un poema titulado “¿Poeta? ¡Morirás pobre!”, el cual me gustó mucho. Y, claro, esa es la imagen que la gente tiene sobre el poeta o el artista. Dedicarse a la poesía es arduo, ¿cómo así decides renunciar a todo lo demás para emprender la tarea de convertirte en escritora?
- Nunca he renunciado a nada, porque nunca he hecho otra cosa que no sea escribir. He sido fiel al oficio, aunque estudié también periodismo y contabilidad.
Tu historia es un ejemplo de tenacidad. ¿Te animas a dar algún consejo a esos jóvenes escritores que están buscando alcanzar el sueño de ser publicados?
- No desistan y sigan mirando siempre arriba, ese es mi lema en el semanario para el que escribo aquí en el suroeste de la Florida, “Vista Semanal”. Si los sueños no te caen del cielo, túmbalos a pedradas, pero túmbalos, hazlos tuyos, lucha por ellos, no desmayes, sé constante, persistente, cree y aférrate definitivamente a la idea de que son tuyos, de que naciste para ellos.
He leído la anécdota que cuentas sobre una oficial de inmigración que se rió cuando le dijiste, muy segura, que te convertirías en escritora, al llegar a este país. Hoy, con un libro entre tus manos, ¿qué le dirías a esa mujer y a todas esas personas que no creyeron en ti?
- Ya sabía de ellos desde niña. Mi abuela me había advertido que existían, que siempre iban a estar ahí, burlándose, desconfiando, desanimándome, recordándome que no era nadie, que nunca lo sería. Mi abuela me construyó un poderoso escudo. Me coció un traje especial a contra balas. A veces me pegan duro porque es grande mi sensibilidad, porque me pone triste que todavía existan, que no se vayan nunca, que aparezcan siempre por todas partes. Pero me levanto siempre. Siempre me levanto con el doble de fuerzas y me sacudo el polvo del camino andado. Que me subestimen me da mucha fuerzas, fuerzas para luchar y fuerzas para demostrar lo contrario, para hacerlos cambiar de idea, para convertirlos en mis seguidores, en mis amigos. Quiero amigos, no me interesan los enemigos. Quiero que me amen, le tengo mucho miedo a los olvidos, por eso quiero que me recuerden siempre como una chica que sólo intentaba escribir grandes historias. Historias que cambiaran vidas, que transformaran corazones, que llegaran a mover sensibilidades, a tomar nuevos y mejores rumbos, caminos sanos y distintos. Como decía mi José Martí: yo soy buena, y como buena quiero morir de cara al sol.
¿Piensas incursionar en la narrativa? ¿Hay alguna novela o cuento en tu futuro?
-Una novela viene en camino. De hecho me gusta más escribir historias que poemas. No me considero poetiza, y creo que no volvería a publicar un libro de poemas nunca jamás en mi vida porque los poemas me desnudan, me dejan sin aliento, me dejan deshecha, los escribo de manera intensa, sincera, entregada. Esta novela se llama: Marilyn, la escritora más leída del mundo. Le estoy poniendo todo el corazón, porque así me considero yo, todo corazón.
Dania, gracias otra vez. Lo mejor para ti.
- Un abrazo, y gracias por la oportunidad de poder hablarte de mi libro, de mis historias.








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