En tiempos difíciles, de crisis económicas, sociales y ecológicas, la mujer vuelve a sus orígenes para reinventarse sin perder elegancia, partiendo desde cero para reconstruir de manera creativa esos excesos que impregnaban nuestra sociedad, y apostando por lo práctico y funcional.
Una vuelta al pasado para mirar al futuro que ha estado presente en muchas de las propuestas exhibidas en la II Semana Internacional de la Moda de Bogotá, entre el 17 y el 21 de febrero, dentro de la cual se han desarrollado el Círculo de la Moda, el Salón de la Moda, el Salón Futuro y el International Footwear&Leather de la capital colombiana.
Tendencias para la temporada otoño-invierno 2010-2011 marcadas por una mujer que se mueve en un mundo en crisis, pero que reacciona de manera contraria, desprendiendo energías renovadas, imaginación y creatividad para sobrevivir, destruyendo para reconstruir, sin olvidar lo vivido.
En un mundo que se deshace climáticamente, en el que la basura ahora es sinónimo de frágiles hipotecas y préstamos, y en el que la globalización ha provocado una crisis de identidad y valores, los diseñadores presentes en Bogotá dejaron ver una mujer que no teme mirar al pasado para recordar lo mejor de cada época dorada.
Lo retro como moderno podría ser el "leit motiv" de una mujer que retrocede hasta los 60 y 70, cuando había más esperanza, pero menos tecnología, para encontrar su inspiración, mezclando clasicismo y experimentación, lo tradicional y lo futurista.
Con un predominio de las siluetas geométricas, los elementos cuadrados y estructurados de los trajes masculinos se mezclan con estilos femeninos más redondeados y holgados, creando un estilo andrógino y excéntrico, con prendas prácticas y minimalistas.
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{besps_c}0|39736_1.jpg|La creatividad ha marcado la semana de la moda de Bogotá.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_2.jpg|Aire retro.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_3.jpg|Tradición y atrevimiento.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_4.jpg|El negro, uno de los tonos protagonistas.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_5.jpg|La moda baño nunca puede faltar en la pasarela.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_6.jpg| Moda baño.{/besps_c}
{besps_c}0|39736_7.jpg|Los zapatos recuperan las hormas de punta ovalada y pala corta para mujer{/besps_c}
{besps_c}0|39736_8.jpg|Vuelta a los ochenta para recuperar las hombreras anchas y los tacones.{/besps_c}
Tonos urbanos, neutros y fríos, como los grises fieltro, mercurio, carbón o azul marino, suavizados con tonos hormigón y beige, e iluminados con el malva y peculiares colores pastel florescentes.
Una tendencia que la agencia Peclers París, que diseñó un informe especialmente para esta edición del Círculo de la Moda de Bogotá, bautizó como "4th Dimension", y que tomó forma en los diseños que presentó el colombiano Ricardo Piñeres.
AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS.
Con estética de videoclip ochentero y con el cuero y las hombreras como hilos conductores de una colección simple en las tonalidades, Piñeres desbordó una geometría que rompía los límites del tiempo para evocar un pretérito que nunca acaba de morir.
Otra de las tendencias propuestas en el Círculo es "Daring Chic", que expone una mujer segura de sí misma, cautivadora y sociable, con una actitud descarada hacia la belleza, que afronta esta dramática época con colores fuertes y diseños innovadores.
Vuelta a los ochenta para recuperar las hombreras anchas y los tacones, y así alargar las proporciones rectangulares y cuadradas, con materiales cargados, como estampados dorados, jacquards en dos tonos, satenes, brocados, lamés y bordados.
La piel, real o sintética, toma de nuevo protagonismo, como también los estampados de animales y las pieles, así como los colores de tonos dorados que se mezclan con acentos luminosos y densos sobre fondos mates y brillantes.
Un gusto por la naturaleza y lo ecológico que pudo comprobarse en los trajes de baño de Carlos Pinel, o en los diseños de la afrocolombiana Sulma Arizala, en el Salón de la Moda.
Ante un futuro incierto, en el que el mundo se contempla con el miedo de la incertidumbre, también aparece una mujer que escapa a una dimensión más romántica y misteriosa, cuyo estilo resulta singular y dulce en la superficie, pero más oscuro y melancólico en su interior.
Es la tendencia "Dreamscape", que impregnó las propuestas de diseñadoras como Isabel Henao y su mujer que pasea a través de las sombras de la noche; Pepa Pombo y el barroquismo de la Rusia zarista; o las heroínas de hollywood y los años veinte de los argentinos Mónica Socolovsky y Marcelo Senra, respectivamente.
La silueta adopta sutiles referencias a los siglos XVIII y XIX, con un toque contemporáneo, aportando un toque femenino a las piezas tomadas del vestuario y los uniformes masculinos.
Uniendo la elegante ligereza y los trajes densos, los abrigos de lana pesada tienen un aspecto suave y flexible, y las estrictas prendas exteriores, inspiradas en los uniformes, se combinan con blusas de seda femeninas, ligeras y ondulantes, todo pintado en una sombría y melancólica gama de sombras grisáceas, o negros combinados con rojos, vino y violeta para la misteriosa y sofisticada noche.
EL EXCESO HA MUERTO; LARGA VIDA AL EXCESO.
La última de las tendencias que tomaron papel protagonista fue "Transmission", donde el lujo y la elegancia se adaptan a la vida personal, con una silueta cubierta de capas envolventes y enrrolladas, con prendas holgadas y cómodas, como en los diseños de Bettina Spitz o Sandra Cabrales.
Pero con la caída de la Bastilla del culto al exceso que dominaba la sociedad actual, el interrogante radica en cómo vivir los nuevos tiempos sin perder la elegancia y glamour.
El Taller de Conceptos de Moda (TMC), que presentó también su informe en la Semana de la Moda, propone recordar que en épocas pasadas, como en la crisis de los años 30, la sobriedad no estuvo exenta de elegancia, por lo que el aprovechamiento de los recursos debe inspirar una cultura del "menos es más".
Entre sus propuestas, destaca la aparición de nuevos materiales como la piel de mantarraya, especialmente para el calzado, y el leopardo, siguiendo la estela de las pieles exóticas que dominaron las temporadas anteriores, y los accesorios como hebillas de cuero, metal o cubiertas de piel de tamaños medianos y grandes, además de herrajes cubiertos de diamantes, dándole un aire de joya.
Los zapatos recuperan las hormas de punta ovalada y pala corta para mujer, con tacones cónicos y materiales clásicos como el crupón o el neolite, que bridan un aspecto antiguo y elegante, mientras que para hombre, las puntas y las hormas ovaladas y delgadas recuerdan a los zapatos tradicionales tipo Oxford.
Los bolsos toman tamaños medianos y pequeños para llevar bajo la axila, rígidos y con el uso de boquillas medianas decoradas con pedrería y cierres grandes.
No obstante, la recuperación de los orígenes representados en culturas ancestrales toma forma en la influencia de tribus de Rusia, Mongolia y China, con el uso en las prendas de plumas, pequeñas piezas de conejo y materiales naturales como madera, ámbar, fibras naturales y cuero.
Propuestas que brindan la posibilidad de evolucionar a partir de la involución, retornando a los instintos básicos de supervivencia para enfrentarnos a una nueva y desconocida realidad, ante la que dar un paso atrás puede suponer un gran salto adelante.










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